Nelson Mandela Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, provincia Cabo Oriental-Unión Sudafricana y falleció el 5 de diciembre de 2013 a los 95 años, sus padres fueron Gadla Henry Mphakanyiswa y Noqaphi Nosekeni. Fue uno de los 13 hijos que tuvo su padre con cuatro esposas diferentes. Tuvo una infancia feliz escuchando historias de su pueblo, cuando éste era libre, antes de la llegada de los blancos. Cursó los estudios de secundaria y bachillerato, y finalmente ingresó en la Universidad de Witwatersrand (Johannesburgo), donde se graduó, en 1942, como abogado . Compaginando los primeros trabajos de abogacía en un estudio jurídico, Mandela se unió al Congreso Nacional Africano (CNA) una organización que llevaba a cabo campañas pacíficas contra la discriminación y excesiva explotación que sufrían los negros sudafricanos. Así comenzaría su andadura política. Un hecho que marco la vida de Nelson Mandela fue en el año 1943 donde fu...
Acontecimiento que lo destacó en la historia de la libertad de expresión. Sentenciado a cadena perpetua, Mandela se convirtió en un poderoso símbolo de resistencia para el ascendente movimiento antiapartheid, negándose en a comprometer su posición política para obtener su libertad. Puesto en libertad finalmente en febrero de 1990, intensificó la batalla contra la opresión para alcanzar las metas que él y otros habían decidido lograr casi cuatro décadas atrás. En mayo de 1994, Mandela fue investido como el primer presidente negro de Sudáfrica, posición en que se mantuvo hasta 1999. Presidió la transición de la ley de la minoría y el apartheid, ganando respeto internacional por su defensa de la conciliación nacional e internacional. Frase de Nelson Mandela “Si hablas a un hombre en un lenguaje que comprende, eso llega a su cabeza. Si le hablas en su lenguaje, eso llega a su corazón”. "He luchado contra la dominación blanca y he combatido la dominación negra. He promovido el id...
RESUMEN ACERCA DE LA LECTURA EL CÍRCULO La calle estaba oscura y fría. Un aire viejo, difícil de respirar y como endurecido en su quietud, lo golpeó en la cara. Sus pasos resonaron en la noche estancada del pasaje. Vicente se levantó el cuello del abrigo, tiritó involuntariamente. Parecía que todo el frío de la ciudad se hubiese concentrado en esa cortada angosta, de piso desigual, un frío de tumba, compacto. no puede ser. ¡Tuve el tiempo escaso para dejar mi equipaje y venir volando hasta acá! ¿Cómo podías saberlo? No lo sabía nadie. Ella callaba, grave, parsimoniosa. Estaba pálida, más pálida que nunca, pensó Vicente. Lumbres de fiebre encendían sus ojos arrasados por el desconsuelo. Como él había imaginado, con lacerante lástima, cada vez que pensaba en ella. —La soledad enseña tantas cosas —dijo—. Siéntate. Él ya se había sentado, con el abrigo puesto. Comenzó a removerse, inquieto, y de pronto se encontró haciendo lo que menos había querido, lo que se había ...
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