Resumen de voz activa y voz pasiva Voz activa La voz activa es un tipo de voz gramatical por medio de la cual se conjuga el verbo de modo tal que el sujeto realice, ejecute o controle la acción del verbo, es decir, sea sujeto agente . Por ejemplo, en "Pedro come peras", el verbo come está en voz activa, porque su sujeto Pedro realiza la acción del mismo. Por el contrario, la voz pasiva es aquella en la que el verbo posee un sujeto que padece la acción, es decir, es un sujeto paciente, y no la realiza, ejecuta o controla, como ocurría en el caso de la voz activa: "Las peras son comidas por Pedro". Aquí el sujeto, las peras , no realizan la acción, y el verbo, son comidas , está en voz pasiva, que en español se forma con el verbo ser en el tiempo de la activa más el participio del verbo de la activa. Voz pasiva ...
Resumen acerca de la lectura belissa Belissa era disciplinada para todo. Hacía sus ejercicios matutinos, ensayaba puntualmente cuantas horas fuera necesario para dominar susmúsculos y domesticar los gestos que la convertirían en un cisne grácilo en un ave de vuelo peregrino. Pero en cuanto enfrentaba la comida, seperdía. Los maestros la atiborraron de recomendaciones, de artículos sobrela importancia de una dieta balanceada, de biografías y autobiografías de bailarinas en donde aparecía un infalible capítulo dedicado a su alimentación, y de ensayos médicos sobre la energía de un cuerpo sometido a las disciplinas del ballet. Todo fue inútil. Las flores de palma y los tacos de nopalitos decidieron la cintura de Belissa que renunció a su promisoria carrera durante una degustación de quesadillas (se comió 17) en la que participó como juez para seleccionar la mejor receta nacional. Entonces inició un pequeño negocio. Su habilidad para mecanografiar se enriqueció ...
RESUMEN ACERCA DE LA LECTURA EL CÍRCULO La calle estaba oscura y fría. Un aire viejo, difícil de respirar y como endurecido en su quietud, lo golpeó en la cara. Sus pasos resonaron en la noche estancada del pasaje. Vicente se levantó el cuello del abrigo, tiritó involuntariamente. Parecía que todo el frío de la ciudad se hubiese concentrado en esa cortada angosta, de piso desigual, un frío de tumba, compacto. no puede ser. ¡Tuve el tiempo escaso para dejar mi equipaje y venir volando hasta acá! ¿Cómo podías saberlo? No lo sabía nadie. Ella callaba, grave, parsimoniosa. Estaba pálida, más pálida que nunca, pensó Vicente. Lumbres de fiebre encendían sus ojos arrasados por el desconsuelo. Como él había imaginado, con lacerante lástima, cada vez que pensaba en ella. —La soledad enseña tantas cosas —dijo—. Siéntate. Él ya se había sentado, con el abrigo puesto. Comenzó a removerse, inquieto, y de pronto se encontró haciendo lo que menos había querido, lo que se había ...
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